El bolígrafo publicitario
es un gran artículo para promocionar nuestra empresa. Barato y con una
utilidad que el cliente percibe positivamente. Pero en ocasiones esta
sensación se vuelve en nuestra contra si no atendemos a los pequeños
detalles.
Es sumamente desagradable tener que tomar nota de una cita,
coger un bolígrafo y comprobar que no escribe bien. Monumental cabreo y
sensación de que nos han timado. ¿Por qué sucede? Bueno, lamentablemente
algunos desaprensivos comerciantes, tratan de deshacerse de stocks
antiguos y entonces ocurre el desastre, en lugar de construir una imagen
positiva de tu negocio lo que hacemos es justo lo contrario y además…
pagando.
Este problema se origina por un mal almacenaje. Los bolígrafos deberían traer el letrero ‘conservar en lugar fresco seco y protegido de la luz solar‘.
En ocasiones un almacén por el que ha pasado un verano como los que
estamos teniendo, en los que se alcanzan temperaturas que sobrepasan los
40º Celsius en el interior, provocan que las sustancias volátiles de la
tinta de los bolígrafos
se evaporen con facilidad y a la hora de querer utilizarlos, tienen la
tinta tan seca que se queda pegada en el depósito y el resultado es el
conocido. ‘-¡Este boli no pinta, arrrgh!‘
Evite las ofertas muy agresivas de bolígrafos y pida siempre bolígrafos ‘‘frescos”.

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