sábado, 14 de mayo de 2016

Los bolígrafos como las lechugas, mejor frescos.


El bolígrafo publicitario es un gran artículo para promocionar nuestra empresa. Barato y con una utilidad que el cliente percibe positivamente. Pero en ocasiones esta sensación se vuelve en nuestra contra si no atendemos a los pequeños detalles. 

Es sumamente desagradable tener que tomar nota de una cita, coger un bolígrafo y comprobar que no escribe bien. Monumental cabreo y sensación de que nos han timado. ¿Por qué sucede? Bueno, lamentablemente algunos desaprensivos comerciantes, tratan de deshacerse de stocks antiguos y entonces ocurre el desastre, en lugar de construir una imagen positiva de tu negocio lo que hacemos es justo lo contrario y además… pagando.

Este problema se origina por un mal almacenaje. Los bolígrafos deberían traer el letrero ‘conservar en lugar fresco seco y protegido de la luz solar‘. En ocasiones un almacén por el que ha pasado un verano como los que estamos teniendo, en los que se alcanzan temperaturas que sobrepasan los 40º Celsius en el interior, provocan que las sustancias volátiles de la tinta de los bolígrafos se evaporen con facilidad y a la hora de querer utilizarlos, tienen la tinta tan seca que se queda pegada en el depósito y el resultado es el conocido. ‘-¡Este boli no pinta, arrrgh!

Evite las ofertas muy agresivas de bolígrafos y pida siempre bolígrafos ‘‘frescos”.

Black Friday



El viernes negro o ‘black friday’ es el cuarto viernes de noviembre. Su origen no está claro ya que algunos lo sitúan en un artículo del ‘New york Times’ de 19 de noviembre de 1975, haciendo alusión al caótico tráfico que se originó aquel año debido a los agresivos descuentos que aplicaron los grandes almacenes justo el día después de ‘acción de gracias’ dando comienzo así a la temporada de compras navideñas. Mientras que otros lo atribuyen al hecho de que ese mismo día, los grandes almacenes comienzan a cambiar los números rojos por número negros.
De cualquier manera, es tradición en Estados Unidos y por el contagio global se extiende a marchas forzadas al resto de países, por tanto será tradición también en España en un futuro no muy lejano.
Es por ello que hay que estar prevenidos y aprovechar cualquier ocasión que nos brinde el calendario para promocionar nuestro negocio. Cada año crece el número de empresas que se apuntan a ofrecer descuentos en estas fechas y aunque no suelen ser muy duraderos, ya que lo normal es que se apliquen solo el viernes o como mucho algunos lo extienden todo el fin de semana, si es una gran ocasión para hacernos más visibles.
Los clientes perciben esos descuentos tan cortos en el tiempo como una oportunidad que se les puede escapar, así que corren en busca de la mejor oferta en una vorágine irracional que los telediarios utilizan todos los años por sus imágenes peculiares.

Cómo elegir un buen regalo para otoño


Sin duda en el Otoño caerán las primeras y necesarias lluvias, por tanto no es de extrañar que para esta estación uno de los regalos publicitarios más demandados sean los paraguas que además de ser un artículo muy apreciado, es un gran escaparate de nuestra empresa.
Ahora bien, hay que tener alguna consideración a la hora de decantarse por este artículo. Hay muchos precios donde elegir, pero no conviene elegir el más barato ya que seguramente terminará en una papelera en cuanto sople algo de viento y se desvencije.
Una vez pasado el susto y darse cuenta de que es mejor optar por un precio medio que garantice cierta calidad, el siguiente paso es fijarse en los modelos que combinen con nuestros colores de empresa, nuestro logo, o nuestra identidad corporativa y pensar en una frase publicitaria, slogan o mensaje publicitario.

Bien, es hora de imaginarse cómo imprimir nuestro logo, cuántas veces y en qué posición. Como lo normal es que el paraguas esté dividido en ocho sectores, lo conveniente es imprimir dos de ellos que queden opuestos, así procuramos que se pueda leer nuestro mensaje desde casi cualquier lugar con el mínimo de impresiones. No conviene tampoco imprimir cada uno de los sectores con una misma impresión, se recargaría demasiado y corremos el riesgo de que nuestro cliente se sienta demasiado invadido de publicidad y decida no utilizarlo. Así que mejor algo discreto y que salga a pasear muy a menudo, que algo muy llamativo y recargado que se quede en el paragüero del usuario.

En Publicitamus tenemos una gran variedad de paraguas de todos los colores, automáticos, con mango ergonómico, hasta con silbato incluido así que es cuestión de elegir aquel que vaya bien con su estilo. Anímese, sus clientes se lo agradecerán.